¿Qué escribir cuando no hay inspiración?
No son pocos los momentos en los que, en la soledad de mi cuarto, me hice esa pregunta. La hoja en blanco, como un lienzo que espera las pinceladas del artista, se mantiene impasible ante mi inquietud. ¿De qué hablar? ¿Cómo expresarlo?
Entonces comienza el juego. Tímidos versos, ideas sueltas, tópicos con los que me siento cómodo (el atardecer, la soledad, la ciudad, la inexperiencia frente al mundo) comienzan a tomar forma lentamente frente a mí. Los escribo, dibujo las letras con emoción... pero esto sólo dura unos segundos. El resultado, a priori, es tosco e imperfecto. "Ya escribí sobre eso", me digo. Y lo reviso. No me convence el lenguaje, tampoco las analogías.
Molesto por la situación, borro las palabras rápidamente, y la hoja queda en blanco otra vez. ¿Y yo? Vuelvo a mirarla con desconfianza, esperando que las ideas vuelvan a formarse en mi cabeza.
Y ahí surge, nuevamente, la pregunta: ¿qué escribir cuando no hay inspiración? Solo que, llegado a este punto, una vez desechado el primer y lastimoso intento, surge una segunda incógnita, que a la vez tiene un componente lacerante: ¿de verdad soy bueno en esto?
Son más frecuentes las veces que, a esas alturas, abandono la empresa y decido dedicarme a otra cosa. Los distractores en esta sociedad consumistas son muchos, y no me cuesta olvidarme pronto de mi decepción. Pero, en ocasiones, sólo en ocasiones, un momento fugaz de inspiración llega a mí. Y es ahí cuando, lejos del mundo, sólo soy yo y el papel. Es el momento clave, como le digo. El momento en que, sin dejar de ser imperfecto, surge algo que es interesante. Una idea, un concepto. Una analogía. O un poema entero.
¿Qué escribir cuando no hay inspiración? Esa es una pregunta que sólo puede responder cada escritor. Quienes nos enfrentamos al papel en blanco entendemos lo difícil que puede ser escribir. Los miedos y anhelos que nos llenan en esos momentos. Pero es parte de la profesión. O del hobby. De mi parte, creo que cada instante puede ser una inspiración. Nuestra vida es una constante catarata de experiencias, sensaciones y emociones. La tristeza y la alegría, el alba y el ocaso, los encuentros y las despedidas, la distancia y la cercanía, la calidez y el frío, el bien y el mal, son cosas que, imperceptiblemente, vivimos cada día. La potencialidad de eso no tiene límites.
¿Qué escribir cuando no hay inspiración? Mi respuesta es: de cualquier cosa que uno quiera y sienta, sin forzarnos. Como, por ejemplo, escribiendo sobre qué escribir cuando no hay inspiración.

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